1. Respetar las instalaciones y colaborar con las actividades de manteniento y limpieza

  2. Observar la máxima pulcritud e higiene personal. Evitando uñas largas, colgantes, pendientes o piercings que puedan provocar lesiones o accidentes.

  3. Utilizar únicamente el equipo establecido. Keikoguis y hakamas deben ser cómodos y sencillos, sin etiquetas ni kanjis estrafalarios; «en la sencillez está la elegancia». Si se hace uso de camiseta interior, esta no debera verse por debajo del keikogui.

  4. Mantener silencio. Hablar durante la clase conduce a la pereza, difuculta la concentración y molesta a los compañeros.

  5. Ser humilde y practicar de manera generosa, sin evitar a los nuevos ni buscar deliberadamente a los que mayor nivel tienen. Es el profesor quien explica de que manera se realizan técnicas, no nosotros.

  6. Situaros donde corresponda según la jerarquia establecida, asi como mantener el orden de las armas y los zooris. Los móviles deberán permanecer apagados.

  7. Beber, sentase a descansar, manifestar fatiga o abandonar el tatami son signos de pereza o debilidad encubierta. En sesiones entre los 60 y los 120 minutos se puede, y se debe, resistir la tentación. El esfuerzo forma parte de los principios formativos. A traves de la disciplina se consigue mayor voluntad.

  8. La obligación de que acompañantes e invitados guarden compostura

  9. Saber que el ultimo en entrar y el primero en salir es el maestro

  10. Buscar con ilusión, fantasia y empeño una idea motivadora que nos permita dejar fuera la pereza y remontar la fatiga. Lo negativo se transformara en positivo con ayuda del maestro.



Aikido, el practicante y la técnica. Tomás Sánchez.