Aikido, el arte marcial.

El aikido suele definirse como un arte marcial pacífico, un arte de amor, un arte de espiritualidad y disciplina mental.Aunque esto es correcto, los aspectos historicos verdaderos y legitimos, y las aplicaciones practicas y marciales del Aikido, han sido muy mal interpretados en ocasiones.

Esto nos obliga a hablar del estado actual del Aikido. Algunos estilos enseñan el Aikido principalmente como una filosofia de vida y como un medio para el desarrollo espiritual y el intercambio social, y eso estaría muy bien si no se ignoraranlos aspectos defensivos o maricales, tratandolos como un medio para hacer ejercicio o mero deporte. Otros estilos son completamente antagónicos, enseñando el Aikido únicamente para derrotar a un adversario con la mayor rapidez posible, ignorando los aspectos espirituales del mismo. Además, como resultado de estos diferentes conceptos, el Aikido ha sido descrito con frecuencia como un arte marcial ineficaz, un arte que solia ser eficaz y se ha debilitado una forma de danza de las artes marciales, a modo de tai-Chi, y otras definiciones despectivas, pero no podemos culpar a los autores de estas descalificaciones, viendo el panorama actual y el aikido que se practica en muchos lugares.

La verdad del asunto es que, si se practicara Aikido de una forma diligente y sincera, poniendo énfasis en sus tradiciones y normas marciales originales, es uno de los medios de defensa personal más eficaces del mundo. Esta aproximación integrada define el autentico Aikido, que busca enseñar el autocontrol, la humildad, la confianza en uno mismo y la disciplina, poniendo enfasis en las espiritualidad, sin dejar de ser absolutamente eficaz en la práctica real. Sin embargo, ciertos sectores rupturistas e inmovilistas, describen el Aikido real como degeneración del arte, y cuando digo real, estoy diciendo tradicional y eficaz, puesto que el Aikido tradicional, entendiéndolo como el que nos muestra su fundador en las diversas grabaciones de video que de él existen, y ante estas opiniones se a mi memoria el dicho o cuento de la Zorra, que decía que; como la Zora no llegaba a las uvas de la parra, en su salto, decía que estaban verdes.